Nuestra Historia

Originario de la Vega, departamento de Cundinamarca, Colombia, el pastor Ernesto Rodríguez pasó los primeros años de su vida y su juventud en el campo, y aunque sintió el trato de Dios de antes de conocerlo, no lo comprendió hasta que llegó su primera gran crisis: perdió su empleo dos meses después de casarse. Ocho meses transcurrieron sin lograr vincularse laboralmente, y en medio de este desierto, a través de su esposa Rosita, Ernesto va a conociendo al Dios a quien llegaría a servir. Un día, luego de ser maltratado por una persona cercana, tiene su primera confrontación con Dios. Le dijo: “Señor, si es cierto lo que mi esposa me dice sobre Ti, haz un milagro económico en mi vida”. El milagro no tardó ni cinco minutos.

En la iglesia donde comienza a asistir “a escondidas”, recibe una palabra que marcará su ministerio: “El Señor te va a llevar a una tierra que tu no conoces, y allí te va a bendecir y a cuidar, y después regresarás”. Efectivamente, el pastor Rodríguez parte hacia los Estados Unidos, en donde con gran esfuerzo logra estabilizar una vida y un ministerio: dos hijos, dos trabajos que le dieron estabilidad económica, y un  ministerio como evangelista y profeta. Poco después de nueve años, Dios le pide que regrese a Colombia. En la soledad con Dios, recibe esta promesa:

“La nación de Colombia,  que el mundo ha señalado  como el dolor y el sufrimiento de las naciones, la levantaré y entenderán que Yo Soy Dios, Dios restaurador. Haré de Colombia un romance de paz, y mucho querrán ir a vivir a Colombia. Y de allí saldrán ministros míos a impactar al mundo.”

Con el apoyo de su fiel esposa y sus dos hijos pequeños, obedece y regresa a Bogotá, en donde le esperan unos primeros años de pruebas que forjarían su carácter. Trabaja con la Iglesia Emanuel en la localidad de Kennedy, en el suroccidente de la ciudad, una de las localidades más grandes de Bogotá, pero también conocida por sus altos índices de pobreza y violencia. Siete años después de desarrollar su trabajo con esta iglesia, es llamado a abrir un “campo blanco” en el barrio Roma. La naciente iglesia Familia Emanuel permanece durante dos años sin lograr una sola conversión, pero en los cuales Dios forma en el pastor Ernesto el corazón de pastor. Allí entiende el valor de un alma para el Señor. La cabo de este período, Dios da esta promesa: “Ahora va a empezar la bendición para este lugar: traeré gente del norte, del sur, del oriente y del occidente, y cumpliré la promesa que di a tu esposa hace muchos años: será madre de una gran multitud. Esta será una iglesia restauradora de la familia.”

De esta manera, y milagro tras milagro, la Iglesia Familia Emanuel pasa en algo más de una década de 30 asistentes a más de dos mil.

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